En la costa de Pontevedra encontramos, en un relieve escarpado,
las bellas playas de las Rías Baixas. Dicen que es la señal dejada por la mano de Dios al
limpiarse tras haber creado el mundo.
Hacia la capital, Pontevedra, bordeando la península de Morrazo, hay
recónditos lugares como las ensenadas de San Simón, Aldán y Bueu, el crucero de Hio
(el más bello de todo Galicia) y, cerrando la ría, las Islas de Ons y Onza con una
interesante fauna entre la que destacan los cormoranes. Combarro está a un paso de
Pontevedra. Tiene uno de los conjunto des hórreos mejor conservados de todo Galicia, y
también cruceiros. Cerca, en el Monasterio de Poio, reposa Santa Trahamunda, de la que se
dice que cura todo tipo de sordera; y, más arriba, el de Armenteira, con aromas de leyenda
que hablan de un monje que pasó 300 años encantado por el canto de un pájaro. Si se sigue
bordeando la costa surgen los espacios naturales de A Lanzada y O Grove, famosos por sus
playas y cuyas aguas tienen propiedades curativas; luego Vilagarcía, unida ahora por un
puente a la Isla de Arousa.