Las costas de las Rías Altas ofrecen un perfil de acantilados
agrestes, salpicados de arenales, calas y playas. Villas marineras se alternan con otras
de fuerte sabor medieval.
Las Rías Altas, aunque tienen el agua más fría que las Bajas, poseen
playas muy bellas. Por una carretera, medio escondida en la montaña, se llega a Cedeira,
que es importante puerto pesquero así como lugar de veraneo. Apenas a doce kilómetros
(solo siete por el antiguo "camino dos romeiros"), San Andrés de Teixido lugar a donde
todo gallego tenía que peregrinar al menos una vez en la vida, si no quería estar de ánima
en pena (un antiguo dicho sostenía que "a San Andrés va de muerto quien no fue de
vivo"). Fue la más importante peregrinación de Galicia hasta que surgió la de Santiago.
Por allí crece la planta namoradoira, la cual dicen sirve para remediar problemas de
amores.
Aquí, en la Sierra da Capelada, está O Cabo do Mundo, el acantilado
más alto de la Europa Atlántica. Luego vienen los espacios naturales de la playa de
Ortigueira y el cabo de Estaca de Bares donde se juntan Atlántico y Cantábrico. Al
noroeste de Galicia, desde la punta del Monte Louro, en el término municipal de Muros,
por el sur, hasta la villa de Caión, en el norte, se extienden los escarpados acantilados
de la Costa da Morte. Carnota, destaca por tener una playa de gran belleza natural, además
de gran riqueza ecológica. Cee es la villa más poblada de toda la zona, su antiguo barrio
guarda casas de piedra entre estrechas calles. Recorriendo la costa, Corcubión es famosa
por su puerto, el más occidental de la península. Su casco antiguo, declarado Conjunto
Histórico Artístico, conserva casas nobles del esplendor pasado.
Sobre un antiguo núcleo pesquero, se estableció la villa de Fisterra,
que sigue conservando su típica estructura. Poblaciones como Muxía, con su famoso
santuario de Nosa Señora da Barca; Camariñas, con sus famosos encajes de bolillos; Laxe,
con su importante puerto pesquero dentro de una amplia ensenada; Malpica, situada en la
comarca de Bergantiños, jalonan el camino hasta llegar a la villa de Caión.